La trampa del ego y juzgar.
Cuando juzgamos a las otras personas ponemos en evidencia la falta de equilibrio en nuestra propia energía, dejamos fugas sueltas para que la luz en nosotros se escape, y esto agota. Imagínese ser una linterna, y en su batería existe una fuga de energía con lo que su pila se acabará rápidamente y quedará sin luz pronto, surgiendo un cansancio y mal humor inexplicable (entre otras cosas) que se puede evitar.
Desde que publiqué la entrevista con Elsa Farrus la semana pasada, he tenido muchos comentarios de Juicio y Castigo por “no ser una correcta presentadora”, pero la situación que se planteó tiene varias directrices que las personas no conocen y allí caen en el juicio.El día de la entrevista, que más bien fue una charla entre dos personas en vivo, tuve inconvenientes con internet con lo que generaba constantemente desfaces del audio que teníamos entre ambas, sumado a ello, justo ese día estaban podando un gran árbol en la puerta de mi casa, con lo que me resultaba muy difícil poder escuchar todas las frases completas y a lo que tuve que poner música de fondo para evitar que el sonido de afuera se escuchara adentro, donde me encontraba. La razón del live en Instagram fue poder compartir con las personas más datos actuales sobre la energía y sobre cómo utilizarla en forma consciente. En ningún caso fue mi intención destacar ni presentarme como una entrevistadora todo “ego”, y ahí caemos en juicio, porque las deducciones se empezaron a acumular en los comentarios del video.
Por qué comento toda esta situación? Porque justamente vengo hablando de la importancia del uso consciente de la energía y el Juicio deja margen a muchas fugas, además no ayuda a nadie, sólo son palabras de un punto de vista personal, muchas veces fuera de todo contexto posible.
Tengan en cuenta que “cada persona es un mundo en sí mismo” y el uso de la energía es necesariamente diferente en cada uno para su propia evolución, esto DEBE RESPETARSE porque si no estamos faltando a las Leyes Universales del Libre Albedrío. No podemos pretender que otros actúen, piensen o incluso sientan como nosotros, porque de esta manera estamos trabajando para la oscuridad en nosotros, y no alcanzaremos el equilibrio (polaridad máxima). Debemos respetar y soltar, sin realizar juicios, no sólo para el mayor bien del otro, si no para no desperdiciar nuestra propia energía.
Espero se logre entender el concepto de que nuestra propia energía es sumamente valiosa y hoy en día es incluso “poderosa” y materializa de forma casi inmediata lo que nuestra mente crea, y no para el otro, si no para nosotros, porque nuestro poder de la intensión sólo actuará en función de nuestro pensar y sentir, y para nosotros mismos.
Atte. Gisele Salgado.

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