LA ENERGÍA DE LA RESPIRACIÓN PRÁNICA:

 El “prana” es la “energía vital” que nos nutre. Cuando empezamos a realizar respiraciones conscientes y pránicas nuestra energía vital se incorpora con mayor eficiencia. Voy a ilustrarlos con la siguiente analogía. Imagínese usted ser un teléfono móvil que necesita ser cargado todos los días para cumplir sus funciones básicas (y las extras también). Ahora, su cargador procesa mal (tiene un bloqueo) y no lo alimenta de energía suficientemente bien con lo que usted se agota rápido, causándole entre otros fatiga y mal humor. Cuando se hace consciente de esta mala producción energética usted se decide a conseguir el más moderno cargador universal sin fallas, con lo que su móvil ahora le rinde mucho tiempo más de lo que estaba acostumbrado (en todos los sentidos).

A diferencia del cargador que se debe comprar, el prana se encuentra al alcance ilimitado de todos, sólo hay que solicitarlo.
Cuando logramos combinar en la vida diaria, en cada sutil momento de respiración esta energía universal (prana), no sólo estamos renovando nuestra energía (como un cargador), también realizamos limpiezas y bloqueos de baja frecuencia incorporados en distintos puntos energéticos de nuestros cuerpos (físico y sutiles). Si gustan de investigar un poco en internet, la lista de beneficios es un poco larga y abarca a toda la parte física y no física de las personas.
Ahora bien, cómo podemos incorporar esta energía y respiración consciente en nuestras vidas diarias con el menor esfuerzo: primero comenzamos a colocarla en los momentos de mayor lucidez que tengamos en el día, en algunos momentos de pausa o distención. Luego la practicamos conscientemente en los momentos de mayor esfuerzo físico (cuando realizamos deporte, limpieza, mudanza, etc) y en los momentos de mayor agitación-tensión de nuestros días de semana. Y luego poco a poco, nos daremos cuenta los grandiosos resultados que nos traen y la terminaremos incorporando en cada momento del día que podamos hasta hacerla la única respiración posible.
La respiración consta de 3 simples pasos (si pueden investigar en la red existen muchas y diversas formas de realizarlas de acuerdo a la postura y los tiempos en que se realizan). Respiramos lo más lentamente y largo posible, realizamos una pausa prolongada pero cómoda, y soltamos de forma larga y distendida. Al respirar podemos imaginar (es decir, usar el poder de la intención para traer prana) que ingresará por nuestras fosas nasales hasta colmar los pulmones y volverá a salir, realizando este ciclo una y otra vez en cada respiración. Lo imaginen o no, el prana estará ingresando en cada respiración, es sólo una ayuda extra para trabajarla mejor al principio.
Es simple y puede hacerse parte de uno en cualquier momento con un poco de paciencia y práctica diaria. Y los beneficios de esta energía son innumerables (a mi parecer).
Espero les sirva como a mí.
Atte. Gisele Salgado.



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