LA ENERGÍA DE SER NUESTRO PROPIO GUIA, MAESTRO, SANTO, DIOS/DIOSA INTERIOR (y usarla para cocrear la nueva Gaia).

 Lo que me ha mostrado como recuerdo mi amada Santa Lucía (o como a ella le gusta que le llame: Lucía de Siracusa), es que uno no nace siendo Santo, porque nace con un reseteo de nuestra propia verdad tan grande que a veces lleva toda una vida recordar la propia esencia. 

  Siendo que a Lucía la nombraron Santa mucho tiempo después de que la misma iglesia que la mandara asesinar intentara tapar su crimen con este "título", la santidad o maestría es base en definitiva del propio conocimiento/autodescubrimiento, y de lo que hacemos con él para el mayor bien de todos.

  Voy a desglosar un poco esto. Cuando adoramos dioses, idolatramos maestros o guías, cuando ponemos en pedestales a los santos que mas nos llaman la atención por afinidad, sólo estamos evocando un recuerdo oculto en nuestro interior: la escencia divina de nuestro propio Ser Superior/Ser Solar, así como también la añoranza de volver a unirnos a él, ya que nos encontramos en una ilusoria y aparte desconexión.

   Cuando en esa búsqueda interior, nos vamos reconociendo y uniendo a la vez nuestras propias piezas de rompecabezas, comenzamos a reconectarnos con lo que idolatramos, porque es parte de nosotros, porque nos está llamando al encuentro, y nos avisa que todo eso que buscamos fuera, simplemente está dentro. La sabiduría, la fuerza, la riqueza espiritual, los dones y habilidades... todo está a la espera de nuestro propio encuentro!

    Y para esto debemos cruzar un puente al que muchas veces le tenemos miedo, debemos abrazar nuestras propias sombras, amarnos con todo y defectos, para integrar nuestras partes aún separadas (divino femenino y masculino). Y por supuesto que es más fácil y cómodo mirar al otro en lo alto de la idolatría antes que poner manos a la obra y subir escalón por escalón hasta llegar a nuestra propia cima...

     Pero, inevitablemente, en estos momentos donde la energía sólo aumenta, donde todo y todos nos están ayudando/empujando a salir de nuestra linda zona de confort... Donde nuestro grupo de almas, maestros, guías, etc etc nos incentivan desde el otro lado del velo para que logremos poco a poco esta reconexión, todo absolutamente todo lo que no esté conectado lo irá haciendo, y lo que no deba estarlo simplemente se separá de nosotros. Y así volveremos al equilibrio, a Ser nuestra escencia divina, nuestra mejor versión, nuestra máxima expresión en esta vida, pudiendo utilizar cada don/habilidad para crear en nuestra vida y cocrear una nueva Tierra de Unidad, de mutua cooperación, en donde la diversidad sirva para hacer una nueva vida comunitaria sin separación.

  El viaje es difícil, es empinado, no lo voy a negar... pero la vista al final del recorrido: es hermosa! 

      Atte. Gisele Salgado junto a Lucía de Siracusa y Shindava de Arcturus.




Comentarios